miércoles, 19 de agosto de 2015

UNA MARCHA MÁS


En la Ciudad de México se llevan a cabo un poco más de 8,000 marchas al año. Los motivos son diversos. Marchan los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), marchan también los de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes han hecho mucho para aumentar la desigualdad en el Estado de Oaxaca, sobre todo los pertenecientes a la sección 22, quienes están en contra de la reforma educativa que establece la evaluación de los docentes, además de frenar la herencia de plazas a familiares y amigos.

También marchan sobre el hermoso Paseo de la Reforma, que algunos comparan con los Campos Elíseos en París, los alumnos que fueron rechazados para ingresar a la educación media superior, ya que exigen un lugar en alguna institución educativa, porque la Constitución establece que ésta debe ser laica, obligatoria y gratuita, aunque muchos de ellos no sepan ni leer, ya ni si diga escribir.

Todos tienen el derecho de marchar, muchos marchan, por diferentes motivos, así que yo convoqué a una marcha. Un mes para prepararla, enviando tuits, invitando a mis seguidores a retuitear la iniciativa. También lo hice por Facebook, exhortando a mis conocidos y a amigos a conglomerarnos el último viernes de mes a las 15:00 horas en el Ángel de la Independencia con rumbo al zócalo de la capital. Ese día era de pago, de recibir el sueldo. La afectación del tráfico será fatal. La ciudad se volverá un caos, pero queremos llamar la atención, queremos que la población y las autoridades nos escuchen, que atiendan a nuestras demandas.

Llegó el día esperado, tan ansioso para dar inicio a mi primera marcha. Los participantes convocados eran cerca de 80,000, muchos con sus pancartas, muchos con altavoces. Ahora sí, nos iban a escuchar.

Como buen líder, tomé la iniciativa. En punto de las 15:00 horas con un micrófono y unas potentes bocinas, comencé mi manifiesto, y así me dirigí a las personas congregadas:

         ̶ ¡Gracias por su asistencia, compañeros! Hoy será una marcha histórica, que cambiará la vida de muchas personas en esta capital. Hoy marcharemos para que prevalezcan nuestros derechos como ciudadanos.

         ̶ ¡Compañeros! ̶ continué. ¿Quién de ustedes ha sido rechazado de una universidad pública y por lo tanto exigen su pase automático a las mismas?

         ̶ ¡Ninguno! ̶ contestó la multitud congregada.

         ̶ ¡Compañeros!, ¿quién de ustedes está en contra de la reforma educativa y exige que los maestros de sus hijos no sean evaluados?

         ̶ ¡Ninguno!

         ̶ ¡Compañeros!, ¿quién de ustedes desea un voto por voto y casilla por casilla porque su candidato a gobernador o senador o diputado no ganó la elección?

         ̶ ¡Ninguno!

         ̶ ¡Compañeros!, ¿quién de ustedes es homosexual, bisexual, transexual y piensa que no se respetan sus derechos ciudadanos?

         ̶ ¡Ninguno!

         ̶ ¡Compañeros!, ¿quién de ustedes es heterosexual?

         ̶ ¡Todos!

         ̶ ¡Compañeros!, ¿están a favor de los taxis piratas que en condiciones desagradables y deplorables prestan el servicio a la población capitalina?

         ̶ ¡No!

         ̶ ¡Compañeros!, ¿les alcanza el sueldo que tienen o exigen que “salario mínimo al presidente para que vea lo que se siente”?

         ̶ ¡Sí nos alcanza, porque nos preparamos estudiando y además trabajamos duro! ̶ Comentó un participante en la manifestación.

         ̶ ¡Compañeros!, ¿quién de ustedes piensa que los 43 muertos de Atoyzinapa fue un crimen de estado?

         ̶ ¡Ninguno!

         ̶ Los responsables fueron los del PRD ̶ comentó una asistente a la manifestación.

         ̶ ¡Compañeros!, ¿quién de ustedes piensa que la “señito” es la única periodista que tiene la verdad absoluta y que los demás medios de comunicación están vendidos y comprados por el gobierno?

         ̶ ¡Ninguno!

         ̶ ¡Compañeros!, ¿quién piensa que el “Piojo” Herrera fue despedido injustamente y que solo él llevará a la selección mexicana de futbol al tan ansiado quinto partido en un mundial?

         ̶ ¡Ninguno!

         ̶ ¡Compañeros!, ¿alguien desea manifestar alguna inconformidad o alguna injusticia?

         ̶ Por el momento no ̶ gritó un joven.

         ̶ ¡Ya marchemos! ̶ exigió un grupo de señoras presentes en la manifestación.

         ̶  ¡Marchemos, compañeros!

Y con altavoces y con sus pancartas, los 80,000 asistentes gritábamos a todo pulmón.

“El pueblo se cansa de tanta pinche marcha”.

 

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